Para Cristian Ayala, quien fue nominado un día como futuro gerente del instituto y a los pocos días despojado del cargo por resolución, es evidente que los integrantes del directorio quieren quedar bien con el gobierno entrante porque argumentaron el impacto social que tuvo la noticia de su nombramiento, en línea con las quejas que hizo públicas el gobernador electo Ignacio Torres.
Además consideró que los funcionarios del instituto están flojos de convicciones porque de otra forma no hubieran podido en pocos días haber borrado con el codo lo que escribieron con la mano.

