Por esa razón, se tomó la decisión empresaria de paralizar la actividad porque «me cansé de tirar pescado» expuso el empresario de origen español.
Alvarez Castellano describió que el paro sorpresivo se produjo porque pretendían cobrar un adicional que él no había suscripto y por lo tanto no estaba obligado, salvo que la justicia lo disponga.
Apuntó contra el dirigente del Sindicato de Trabajadores de la Industria de la Alimentación, Luiz Núñez, de tener una práctica extorsiva que perjudicará a cientos de operarios que se perderán la temporada porque tal como están las cosas no está dispuesto a volver a la actividad.
Reveló que los obreros de la planta están dispuestos a trabajar gratis hasta resarcir las pérdidas, pero sospecha que ni así se podrá, porque la actitud intransigente del STIA los lleva a un conflicto permanente que no se condice con las necesidades del país.

