
Ante la exposición de su casa, la mujer desesperada concurrió a la municipalidad para aclarar que ella vive ahí con su familia y que si bien no está hermoseada como le gustaría, tiene los impuestos al día.
En la comuna nadie le dio una explicación y la mandaron de una oficina a otra hasta que dedujo que lo adecuado era enviar una nota al Concejo Deliberante donde se ideó la iniciativa, lo que hizo con el aval de un abogado.

