Así lo indicó, en diálogo con Radio Chubut, el secretario general del Sindicato de Trabajadores de la Industria de la Alimentación (STIA), Luis Núñez, tras confirmar que los 39 trabajadores «efectivos discontinuos» ingresaron a la planta ubicada en el parque industrial de Puerto Madryn, para luego ser acusados por la empresa de haber ocupado por la fuerza la oficina de atención al público.
Los trabajadores ya respondieron los telegramas de despido con otros similares de rechazo, pero Núñez cree que la empresa no se retrotraerá y que el conflicto irá camino a un juicio largo, aunque terminará perdiéndolo, «como todos los otros», dijo.
El dirigente gremial aseguró que la postura impulsiva es parte de la personalidad del empresario Fernando Álvarez Castellano, por lo que pidieron que también participen de la audiencia de conciliación obligatoria los nuevos socios de Conarpesa.
Insistió en que el empresario hispano-argentino tiene la postura típica de quien cree que está por encima de la ley y que, como tiene plata, hace lo que se le antoja, incluso intentando dividir a los trabajadores al enviar arbitrariamente telegramas de despido a unos y no a otros para quebrarlos.

