Como ejemplo, el comisario inspector recordó el incidente en el que un joven de 16 años protagonizó un robo a mano armada.
Pero no es el único caso: hace poco se demoró a un chico de 12 que, a punta de cuchillo, intentó robar un celular.
Araujo pidió una «mesa interinstitucional» para abordar este tipo de situaciones, tras exponer que en muchos casos ni los familiares van a retirar a sus hijos a cargo cuando son demorados en la comisión de delitos.
Respecto a los casos de hurtos y robos violentos, Araujo reconoció que se hace lo que se puede apelando a las herramientas que el sistema tiene disponibles.
Describió que en muchos casos los robos con agresión hacia las víctimas no son realizadas por un mismo grupo, sino que son distintas organizaciones de ladrones que actúan con blancos cada vez más vulnerables como son los adultos mayores, incluso impedidos de movilizarse por sus propios medios.

