Micaela Bilbao valoró la decisión del Gobierno provincial de intervenir en una traza que, según señaló, llevaba años de deterioro y abandono.
Bilbao acompañó al gobernador Ignacio Torres durante una recorrida por la obra y aseguró que “da placer ver tanta maquinaria trabajando después de tanto tiempo de ver esa ruta detonada”. También remarcó el estado de los desvíos y las primeras capas de asfalto que ya comenzaron a colocarse en algunos sectores.
La dirigente indicó que el plazo estimado de ejecución es de 18 meses, aunque aclaró que las condiciones climáticas serán determinantes para sostener el ritmo de trabajo. “Por suerte el clima viene acompañando y eso permite que las máquinas puedan seguir avanzando”, expresó.
Además, destacó el anuncio de la instalación de balanzas para controlar el peso de los camiones que circulan por la zona. Señaló que el tránsito pesado internacional es permanente, especialmente de transportes chilenos y brasileños, y consideró fundamental cuidar la nueva infraestructura vial.
La jefa comunal aprovechó además para plantear la necesidad de avanzar en el asfaltado de la Ruta Nacional 260, que conecta Lago Blanco con la Ruta 40 y el paso fronterizo hacia Chile. Recordó que durante la gestión nacional anterior se habían iniciado trabajos y movimientos de suelo, pero que la obra finalmente quedó paralizada.

