
El subsecretario de Seguridad Vial del Chubut, César Vargas, explicó en diálogo con Radio Chubut que la obra permitió eliminar factores de riesgo estructural que durante décadas provocaron numerosos siniestros, muchos de ellos fatales.
“Con la habilitación completa hubo un quiebre definitivo en la peligrosidad histórica de esta ruta”, afirmó.
De acuerdo a las estadísticas comparativas, en 2024 se registraron cuatro víctimas fatales en ese tramo, mientras que en 2025, tras la finalización de la obra, se contabilizó un solo siniestro fatal. Además, la cantidad de accidentes viales descendió de ocho a dos.
Vargas remarcó que la duplicación de la calzada, la incorporación de iluminación y las obras complementarias fueron determinantes para consolidar la baja en la siniestralidad. No obstante, advirtió que el desafío actual es mejorar la conducta de los conductores.
“Tener una autovía no significa circular a cualquier velocidad. Es fundamental respetar los límites, usar correctamente los carriles y los retornos”, señaló.
En ese sentido, recordó que la velocidad máxima permitida es de 120 kilómetros por hora y la mínima de 60, y subrayó que circular por debajo de ese rango también puede generar situaciones de riesgo.

