Sostuvo que ese tributo quedó obsoleto, sobre todo porque los considerados autos “de lujo” tienen un valor 3 veces mayor a los rodados a los que alcanzaba este impuesto.
Agregó que las primeras consecuencias de levantar el tope impositivo es que “vamos a poder encontrar a valores razonables los vehículos de gama media y alta”.
Indicó que el mercado repuntó en el último tiempo y si bien los números correspondientes al mes de enero todavía no están claros, se calcula que serían unos 65 mil autos los vendidos en el mes de enero.
Estimó que el valor de los vehículos, gracias a la baja del impuesto, se reducirá en un 15 o un 20% y llegará sobre todo en los automóviles que no se estaban vendiendo por los altos valores.
Y asimismo habrá una mayor competencia que redundará en la baja de los valores de los autos medianos.
Otro de los beneficios tienen que ver con las bonificaciones en los híbridos y eléctricos que ingresan al país permitiendo que haya una competencia más justa entre esos rodados y los de combustión.
Sin embargo, para que los automóviles con estas características alternativas puedan tener penetración en el mercado, es necesario que se contemple la infraestructura necesaria para su funcionamiento.
Es decir que se cuente con lugares de carga sobre todo en zonas como las de nuestra patagonia, indicó Oroquieta.

