La maniobra fue descubierta por la delegada administrativa del Ministerio de Educación que, al concurrir al establecimiento, observó inconsistencias administrativas y manejos extraños con la mercadería, lo que la llevó a impulsar un sumario que concluye con el apartamiento de Figueroa del cargo, aunque sigue dictando clases en otro establecimiento.
La mecánica de la presunta estafa consistía en que los fondos destinados a la compra de alimentos eran cobrados en efectivo por la ventanilla del banco con cheques que el director hacía a su nombre.
Luego hacía facturaciones falsas con la complicidad de Altamirano, que firmaba como proveedor de mercadería que nunca tuvo, por lo que se trata de un delito bajo la figura de “peculado”.
El juez de Esquel, Jorge Criado, decidió la elevación a juicio en el transcurso de la audiencia preliminar que se realizó ayer.

