Su mamá, Mariana Olivera, contó que en los últimos días recibieron una noticia alentadora: la médula dio negativa tras la etapa más intensa de quimioterapia, lo que indica que el tratamiento está dando resultado.
“Es fundamental”, explicó, al detallar que el riesgo inicial era alto y que la fase de inducción fue especialmente invasiva, con múltiples sesiones semanales, transfusiones y colocación de catéter.
Aunque en los últimos días presentó fiebre y una llaga bucal, se encuentra contenido y acompañado por el equipo médico.
El diagnóstico fue un shock para la familia. Juan había regresado de vacaciones con moretones en todo el cuerpo, fiebre y el rostro hinchado.
En cuestión de horas pasó de estar en Rawson a ser derivado de urgencia y comenzar una nueva vida en otra ciudad para iniciar el tratamiento.
Mariana destacó la rapidez del sistema de salud y la cobertura de la obra social, que permitió el acceso inmediato a la medicación oncológica y la internación. Sin embargo, la rutina cambió por completo: clínica y hotel, estudios, transfusiones y controles constantes, lejos de su casa y de su entorno habitual.
Mientras enfrenta este proceso, la familia también debe afrontar gastos adicionales vinculados a la estadía y las necesidades diarias.
Mariana agradeció el acompañamiento recibido y pidió prestar atención a señales como moretones frecuentes, fiebre persistente, ganglios inflamados o cansancio extremo, síntomas que en su caso fueron clave para actuar a tiempo.
Quienes deseen colaborar pueden hacerlo a través del alias pudo.cejas.rato.mp, a nombre de Mariana Olivera.

