El investigador del INTA Chubut se refirió a la sequía de este 2025 y marcó la necesidad de prestar atención a los fenómenos extremos, que combinan períodos de gran escasez, con otros de grandes lluvias, como lo ocurrido en 2017.
Explicó que el Río Chubut no tiene regulación natural ya que se alimenta del agua de la zona de recarga o de la nieve que cae en la Cordillera.
Consideró que, teniendo en cuenta las proyecciones de los modelos sobre sequía, debería analizarse una mejor y más eficiente utilización del agua.
Para ello consideró que una de las variables pasa por la determinación del caudal ecológico del río que, según Hernández, también debe tener cierto volumen para no provocar salinidad sobre las tierras productivas del Valle.

