Koss consideró que el escenario es consecuencia de un cambio económico profundo y también de hábitos de consumo que durante años estuvieron condicionados por la inflación. Señaló que muchas personas tomaron créditos y financiaron consumos bajo la expectativa de que el paso del tiempo licuaría las cuotas, algo que dejó de ocurrir con el cambio del contexto económico.
El comerciante planteó que, más allá de la responsabilidad individual, ahora es necesario encontrar mecanismos que permitan superar la situación. Consideró que los bancos y el sector privado también deberían buscar alternativas, porque tampoco resulta conveniente para los acreedores que una parte importante de la sociedad quede imposibilitada de afrontar sus compromisos. “No sirve que la mitad de la sociedad quede con las patas para arriba”, sostuvo, aunque remarcó que cualquier solución debe contemplar que las deudas no desaparezcan de manera gratuita.
También cuestionó las generalizaciones sobre las causas del endeudamiento familiar. Reconoció que hubo personas que gastaron por encima de sus posibilidades, pero remarcó que también existen familias que recurrieron al crédito para afrontar gastos básicos ante la falta de empleo, la caída de ingresos o la imposibilidad de llegar a fin de mes. “No hay verdades absolutas”, señaló, y consideró que ambas realidades deben ser contempladas al momento de buscar una solución.
Finalmente, vinculó el problema con un desequilibrio más amplio entre consumo y capacidad de producción. “Cuando el conjunto de todos los individuos termina gastando más de lo que produce, en algún momento explota”, explicó.

