La mujer, madre de dos menores de 14 y 8 años de los que «Pepe» Ferreyra es padre, reconoció su angustia porque ven que a los pocos días de reportarse la pérdida las autoridades habían abandonado la búsqueda.
Lo poco que se hace de rastrillaje, según explicó, lo realizan ellos con recursos propios alquilando una avioneta, con ayuda de la municipalidad de Necochea, de donde son oriundos.
Entre otras cosas, Graciela cuestiona que la embarcación tardó 5 días en ingresar a puerto, tiempo en el cual podrían haberse borrado todas las pruebas si se tratara de otra cosa y no de un golpe de agua que arrojó el cuerpo al mar.
Lo llamativo, según refiere la afligida mujer, es que José Ferreyra era una persona de estilo muy bromista, que rara vez pasaba desapercibido, por lo que es muy extraño que nadie haya preguntado por él durante 6 horas y recién hayan asumido su ausencia cuando la tripulación se aprestaba a almorzar.
Cuestionó además que la embarcación desde donde desapareció Ferreyra quede ya liberada para salir a pescar nuevamente y se preguntó si para la empresa armadora los que están a bordo son un simple elemento de trabajo.

