La acusación sostiene que no se trató de un acuerdo transaccional lícito porque el accionar estaba orientado a que la contraparte ceda y dé la suma de seis millones a cambio de silencio, en un claro chantaje reñido con las más elementales reglas de la ética profesional, según interpretó, en diálogo con Radio Chubut, la fiscal María Bottini, que llevó adelante la acusación.
El accionar comenzó el 7 de febrero de 2024 con un llamado del acusado a una abogada pidiendo la suma de dinero pues de lo contrario lo denunciaría por abuso sexual agravado, caso por el cual “va en cana seguro” le dijo a la contraparte, recomendando que “no le sirve a nadie que vaya preso”.
En rigor pedía dinero porque “con una buena lección, que le duela pagar lo que hizo, yo creo que va a hacer más que suficiente”, recomendaba.
El juicio que comenzó el lunes ya concluyó y ahora esperan el veredicto que se dará a conocer el viernes en el marco de un tribunal unipersonal.
Bottini cuestionó el accionar del abogado para quien solicitará que se suspenda su matrícula, en caso de llegarse a una fallo condenatorio.
Además repudió que se utilice para chantajear un tema tan sensible como la violencia de género.
En su defensa, el acusado dijo que ese tipo de diálogo es común entre abogados y que no constituye un delito, cuánto mucho una falta ética que no es justiciable.

