El despoblamiento de los campos está marcado por la falta de rentabilidad, toda vez que la lana fue perdiendo mercado y el precio que se paga hoy, cercano a los 5 dólares, debería de ser de por lo menos 20 para que se justifique el sostenimiento de la unidad productiva.
No sólo la cantidad de campos produciendo son pocos sino que, además, la mayoría operan al borde de la subsistencia.
A la falta de rentabilidad se suma una persistente campaña en contra de la producción por parte de organizaciones ambientalistas que lo único que logran es incrementar el despoblamiento de grandes extensiones.
Valoró el acompañamiento del gobernador Ignacio Torres con el que se reunieron el miércoles en un encuentro muy valioso que sirvió para hacer una radiografía del sector donde estaban representadas las sociedades rurales de gran parte de la geografía chubutense.
En ese marco se habló sobre la declaración de la emergencia agropecuaria por parte de nación reconociendo los efectos de la sequía a lo que ubicó como “un gesto” que debería estar acompañado por una serie de trámites que deben realizar los productores para que la ayuda se materialice.

