Méndez, visiblemente indignado, recordó que ellos intervinieron a pedido de los damnificados por un robo en el barrio Inta.
Cuando concurrieron a actuar irrumpieron en el domicilio donde estaban los delincuentes a quienes redujeron en el marco del procedimiento, pero también actuaron con energía para resguardar su integridad física, porque la familia damnificada quería hacer justicia por mano propia.
En el juicio los acusados pasaron a ser acusadores y terminaron logrando una condena contra los policías y la condena a prisión por 4 años que será apelada.
Méndez considera que la justicia tuvo una mirada sesgada frente a lo que ocurrió, porque cuando concurrieron al lugar se encontraron con personas armadas dispuestas a resistir.
«Tenían una fábrica de tumberas, obviamente para delinquir, y nos culpan a nosotros por haberlos reducido, lo cual es el colmo» se lamentó.

