El padre Joaquín es español, hace 50 años se consagró como sacerdote y durante todo ese tiempo, salvo 1 año, ejerció su vocación religiosa en nuestro país.
Recordó que fueron sus superiores quienes le sugirieron que venga a este país teniendo en cuenta que había muchos sacerdotes de ese origen residiendo acá.
Reconoció las dificultades para cubrir la demanda de sacerdotes pues cada vez hay menos, como puede comprobarse en cualquier comunidad que conoció la época de los salesianos. Invitado a opinar sobre los enfrentamientos en medio oriente, el obispo definió que «una guerra siempre es una derrota».

