El titular del IPA, Esteban Parra, aseguró los caudales están planificados desde octubre y se mantienen dentro de parámetros controlados, pese al contexto de sequía.
Explicó que actualmente se trabaja con unos 23 metros cúbicos por segundo, por debajo de los 33 que se erogaban en verano, y que el objetivo es continuar bajando hasta llegar al caudal ecológico de 10 metros cúbicos durante el invierno. “Estamos en una situación similar a la sequía de 2021-2022, pero con manejo planificado”, señaló.
Respecto a las imágenes que generaron alarma, indicó que la percepción visual puede ser engañosa, ya que el agua no pasa por turbinas sino por válvulas, lo que genera un efecto de mayor fuerza. “El caudal es el mismo, pero cambia la forma en que se libera el agua”, aclaró.
En cuanto al nivel del embalse, detalló que se encuentra actualmente en una cota de entre 135 y 136 metros, lejos de niveles críticos históricos, y remarcó que la presa permite seguir operando incluso en escenarios más extremos. Además, destacó que recientes lluvias en la cuenca comienzan a aportar agua, aunque con demora.
Por último, subrayó el trabajo conjunto para optimizar el recurso: el sistema de riego consumió este año unos 340 hectómetros, 140 menos que un año normal, lo que representa un ahorro equivalente a tres años de consumo de agua potable en la región. “Hay mayor conciencia y un manejo más eficiente del agua”, concluyó.

