Recordó que esta situación la vivió personalmente cuando pasó de 4 horas a 6, y luego a 8, donde advirtió que cuanto más trabajaba era mayor el descuento, a punto que le terminaban quitando el equivalente a 4 horas guardia de bolsillo.
Como en un manual de lo que no hay que hacer pero se hace, Wisky explicó que se recurre a un mecanismo indebido pero práctico que consiste en cargarle las horas a otro colega para que cobre y le de la plata.
«No es lo que debería hacerse pero es lo que se hace» reconoció el médico.

