Es porque el Decreto de Necesidad y Urgencia que puso en vigencia la gestión del presidente Javier Milei, elimina la obligación de contar, en el trámite de comercio exterior, con el servicio profesional del Despachante de Aduana.
Terraza explicó que en rigor los más perjudicados son los despachantes que operan con poco volumen de importación en el puerto de Buenos Aires.
De paso reveló que la intención es transformar la difícil coyuntura actual en una fortaleza para transformar a la actividad en una carrera universitaria que extienda un título profesional a quienes, además de ser los responsables de todo el trámite aduanero, son operadores de comercio exterior con toda la complejidad que eso implica.

