En ese sentido detallo que ese relleno es un pozo de 200 metros de lado por 8 metros de profundidad, completamente impermeabilizado para evitar la contaminación de las napas freáticas con lixiviados, y en él se realiza el tratamiento y compactación de los desechos, aunque siempre se desea que la menor cantidad posible llegue allí.
Díaz lamentó que mucho material orgánico que podría ser compostado para uso en huertas y jardines termine en el relleno, al igual que materiales recuperables como papel, cartón, textiles, plásticos (PET/PEAD), vidrio y aluminio, los cuales se recuperan, enfardan y comercializan en las plantas, manteniendo el funcionamiento de las cooperativas recicladoras.
Respecto a la evolución, Indicó que el consorcio opera desde 2013, y aunque la separación en origen tuvo un buen volumen hasta la pandemia, esta práctica decreció y actualmente se está recuperando, por lo que se insta a quienes ya separan a no perder el entusiasmo, ya que las bolsas llegan enteras a las plantas, permitiendo la apertura y recuperación del material seco, un proceso que se potencia con las visitas a las instalaciones para generar empatía y comprensión en la población sobre el trabajo que se realiza..

