Sin embargo, el empresario del sector automotriz advirtió que podrían registrarse subas en fletes, repuestos y costos logísticos, lo que impactaría de forma indirecta en el mercado automotor.
Oroquieta explicó que, si bien el petróleo influye en la industria a través de la energía y los plásticos, las automotrices trabajan con contratos a futuro que amortiguan la volatilidad. “El auto no va a aumentar, al menos en el corto plazo”, afirmó, y señaló que incluso hay modelos nuevos con precios ya definidos.
No obstante, indicó que el aumento del combustible puede trasladarse al costo del transporte, lo que encarecería los fletes. “En un auto de $30 millones, el impacto sería de unos $10.000 a $15.000, un valor poco significativo en el total”, detalló.
En ese contexto, remarcó que el mayor impacto para los usuarios estará en el costo de uso del vehículo, como el precio de la nafta y el gasoil, más que en el valor de compra. También advirtió que podrían subir algunos componentes importados, especialmente electrónicos, debido al encarecimiento del transporte aéreo.
Respecto al mercado, el empresario señaló que 2026 será un año levemente superior a 2025, con mayor oferta de marcas y modelos, lo que beneficiará al consumidor. Sin embargo, advirtió una situación crítica en Comodoro Rivadavia, donde el peso en los patentamientos cayó del 50% al 38% del total provincial, reflejando una fuerte retracción económica vinculada al sector petrolero.
Finalmente, Oroquieta indicó que el principal problema no es la morosidad en planes de ahorro, sino la postergación de decisiones de compra, especialmente en sectores vinculados a la actividad económica.

