El cuestionamiento se basa en aspectos morales, aclaró Álvarez, indicando que es inaudito que alguien como Igon que se vacunó contra el Covid al principio de la pandemia aprovechando su condición de privilegio, ocupe un cargo público porque suena como un premio a la inmoralidad y un pésimo mensaje a la ciudadanía.
Recordó que el propio Igon reconoció que hizo lo que hizo en el juicio abreviado por el cual quedó exento de condena porque aceptó pagar 3 millones de pesos destinados al hospital y ahora, con el cargo, ganará 7 millones mensuales lo que parece una broma de mal gusto.
También vinculó esa situación con el resultado electoral del domingo porque «después nos preguntamos por qué la gente castiga votando a gente desconocida» analizó.

