La funcionaria explicó que la caza está permitida únicamente en campos privados y con las autorizaciones necesarias, tanto de los propietarios como de los organismos de control. Además, recordó que está prohibida en reservas naturales y espacios públicos, por lo que se realizan controles para garantizar que la actividad se desarrolle dentro de la normativa vigente.
Actualmente participan entre 28 y 30 cazadores registrados, aunque ese número suele incrementarse a medida que avanza la temporada. Según indicó Botto, la zafra no solo beneficia a quienes realizan la caza, sino también a transportistas, acopiadores, estaciones de servicio y comercios de distintas localidades de la cordillera y la región.
Durante la temporada pasada la actividad generó entre 130 y 140 millones de pesos que fueron directamente a los bolsillos de los cazadores. En la actualidad se está abonando alrededor de 5.500 pesos por cada pieza entregada, que posteriormente es trasladada a un frigorífico de Mar del Plata para su procesamiento y exportación.
La temporada suele extenderse entre 60 y 90 días, dependiendo de las condiciones climáticas. Desde el municipio señalaron que las bajas temperaturas favorecen la continuidad de la actividad y expresaron expectativas positivas para este año, considerando que la zafra representa un complemento económico importante durante los meses de invierno en la región cordillerana.

