Aunque todavía persisten tabúes heredados de los primeros años de la epidemia, Sabatino remarcó que el escenario actual es completamente distinto: “Lo importante es testearse al menos una vez al año”.
Recordó que Chubut adhiere a la ley de abordaje integral del VIH, lo que asegura tratamientos gratuitos tanto en obras sociales —con cobertura del 100%— como en el sistema público. Con medicación diaria, la expectativa y calidad de vida mejoran considerablemente y, cuando la carga viral es indetectable, la persona también se vuelve intransmisible, un dato todavía poco conocido y que redefine por completo el paradigma del VIH.
Sabatino subrayó que la confidencialidad del testeo es absoluta. Explicó que el análisis siempre debe realizarse con consentimiento informado y que los resultados quedan codificados dentro del sistema de salud. “Nunca se dan nombres ni datos personales; si esa información se filtra, es una falla gravísima”, advirtió. Afirmó que un trato respetuoso y empático es clave para no alejar a las personas del testeo y el tratamiento.
También aclaró que hoy el VIH se considera una infección crónica, comparable al manejo de patologías como hepatitis B o diabetes: ya no se habla de sida, y actualmente las personas no fallecen de VIH, sino con VIH. Los mayores riesgos aparecen cuando los diagnósticos o los controles se realizan de manera tardía, o cuando la persona queda fuera del sistema sanitario.
En cuanto al acceso a los testeos, la especialista confirmó que están disponibles en todos los CAPS de la provincia, en hospitales de cabecera y también en el sector privado para quienes tienen obra social. Agregó que cualquier persona puede solicitar un test de VIH de manera voluntaria.
La mayoría de los casos se detecta tras prácticas sexuales sin protección, por lo que Sabatino recomendó realizar controles cada seis meses o, como mínimo, una vez al año. Mientras que las mujeres suelen detectarlo a partir de controles ginecológicos regulares, en los varones aún cuesta incorporar ese hábito. “El testeo da información, abre la puerta al tratamiento y mejora la calidad de vida”, cerró.

