
Lagioia explicó que, si bien a veces se piensa que las personas que sufren infartos repentinos no tenían síntomas, el cuerpo a menudo da señales que pueden ser detectadas con chequeos médicos regulares.
El cardiólogo enfatizó que la enfermedad aterosclerótica puede comenzar a desarrollarse desde edades tempranas, por lo que es crucial realizar chequeos preventivos de forma precoz, incluso antes de los 40 años.
Destacó la importancia de detectar y controlar los factores de riesgo, como la hipertensión (considerada el «enemigo silencioso»), la diabetes, el colesterol alto, la obesidad y el sedentarismo.
Lagioia explicó que un infarto ocurre cuando se obstruye una arteria coronaria, impidiendo que el oxígeno y los nutrientes lleguen al músculo cardíaco.
En cuanto a la muerte súbita, el cardiólogo indicó que generalmente se debe a arritmias malignas o a otras complicaciones cardíacas.

