El Coordinador de la Comisión de Asuntos Tributarios de CAME, Vicente Lourenzo, sostuvo que el organismo internacional “se equivoca en el diagnóstico” al proponer una mayor presión tributaria sobre trabajadores y pequeños contribuyentes.
Según explicó, en un contexto de caída de ventas y pérdida del poder adquisitivo, cualquier reducción de ingresos para los asalariados impactará directamente sobre el consumo interno y la actividad comercial.
Sin embargo, el dirigente aseguró que el principal problema impositivo que enfrentan hoy las empresas no está en los tributos nacionales, sino en la presión ejercida por provincias y municipios. Lourenzo apuntó especialmente contra el Impuesto sobre los Ingresos Brutos y los sistemas de retenciones y percepciones que, según afirmó, terminan quitando capital de trabajo a las empresas incluso antes de que se genere la obligación tributaria. “El peor impuesto que existe hoy para las pymes es Ingresos Brutos”, sostuvo al referirse a la carga de los impuestos provinciales sobre las empresas.
Además, cuestionó que muchas jurisdicciones utilicen mecanismos para retener fondos de operaciones realizadas a través de plataformas digitales, incluso cuando las empresas no tienen actividad directa en esos territorios.
Señaló que numerosas tasas municipales se aplican sobre la misma base imponible que Ingresos Brutos, generando una doble carga fiscal.

