Koss admitió que intentó comunicarse sin éxito con Carlos Roldán, el dueño de la joyería, un hombre de edad que ya había sido víctima de robos.
Para Koss, lo que ocurrió ayer no lo sorprende, aunque lo entristece, porque esta situación de que un comerciante se defienda de un ataque, tarde o temprano iba a ocurrir, ya sea en pleno centro, como ocurrió en el último caso, o en la zona de chacras.
Cuestionó el crecimiento del delito, sobre lo que responsabilizó al propio Estado, que se mete en lo que no corresponde, pero no actúa en aquellos deberes indelegables, como son el de garantizar seguridad a los ciudadanos.
Admitió que cada vez hay más comerciantes armados y eso obedece a que no todos están dispuestos a ser víctimas pasivas frente al robo y buscan preservar los bienes que lograron con años de trabajo.

