Valeria Nazar, directora provincial de Prevención y Asistencia de las Adicciones de la Secretaría de Salud, explicó que el lanzamiento del plan tiene como uno de sus principales objetivos fortalecer las estrategias de prevención y detección temprana del cáncer de cuello uterino.
La iniciativa busca ampliar el acceso al diagnóstico temprano y alcanzar a unas 25.000 mujeres durante los próximos tres a cuatro años, con especial atención en aquellas comunidades que presentan mayores dificultades para acceder a los controles ginecológicos tradicionales.
El secretario de Salud de Chubut, Sergio Wisky, explicó que el sistema sanitario provincial prioriza las enfermedades que generan mayor carga de mortalidad prematura y señaló que los distintos tipos de cáncer representan una de las principales causas de muerte antes de los 76 años.
En ese marco, destacó especialmente la situación del cáncer de cuello uterino. “El año pasado 30 mujeres, de un promedio de 42 años, murieron por cáncer de cuello de útero”, indicó, al remarcar la importancia de incorporar herramientas que permitan detectar el virus del papiloma humano (VPH) de manera temprana.
La Provincia cuenta con alrededor de 240 trabajadores comunitarios distribuidos en distintos puntos del territorio, quienes tendrán un rol central en la implementación del programa y en el acompañamiento de las mujeres durante el proceso.
Respecto de la efectividad del método, el funcionario señaló que presenta una sensibilidad cercana al 100%, estimada en un 97% para detectar la presencia del VPH. Aclaró además que la presencia del virus no implica necesariamente el desarrollo de cáncer, ya que una gran mayoría de las mujeres logra negativizar la infección de manera espontánea.
El programa también contempla un sistema de trazabilidad para realizar el seguimiento de aquellas pacientes cuyo resultado sea positivo. De esta manera, se podrá monitorear su evolución y garantizar controles posteriores, especialmente en los casos en que la infección persista.
“Cuando hacemos diagnóstico temprano podemos tener tratamientos curativos”, remarcó Wisky, quien puso como ejemplo la experiencia de Inglaterra, donde el año pasado no se registraron muertes por cáncer de cuello uterino, según señaló.
La implementación comenzará con un trabajo territorial destinado a evaluar el funcionamiento del programa en diferentes tipos de comunidades. La primera experiencia será en Senguer, una localidad con mayores dificultades de acceso a los controles ginecológicos, mientras que posteriormente se realizarán actividades en Dolavon, Gaiman y Esquel.

