La especie, conocida popularmente como wakame, fue detectada en 1992 y hoy se extiende desde Puerto Deseado hasta Mar del Plata. Según explicó, su llegada estuvo vinculada al transporte marítimo internacional, probablemente adherida al casco de embarcaciones o en agua de lastre.
Delatorre señaló que esta alga logró expandirse con rapidez porque encontró condiciones ambientales favorables y, en un primer momento, careció de depredadores naturales. Su gran tamaño —puede alcanzar hasta un metro de largo— y su rápido crecimiento le permiten competir por luz y espacio con especies nativas más pequeñas, alterando el equilibrio del ecosistema.
Si bien existen estudios que registran impactos sobre otras algas, invertebrados y peces, el especialista indicó que la especie ya se encuentra naturalizada y forma parte del escenario marino actual.
Frente a este panorama, el biólogo descartó la posibilidad de erradicarla debido a su alta capacidad reproductiva y amplia dispersión geográfica. En cambio, planteó la necesidad de avanzar en su aprovechamiento productivo.
La Undaria pinnatifida es ampliamente consumida en Asia y considerada un alimento de alto valor nutricional. Empresas japonesas incluso han evaluado la calidad del recurso patagónico, destacando sus condiciones sanitarias.
Para Delltorre, el desafío es promover una cultura de consumo local y desarrollar proyectos que permitan convertir la abundancia de esta especie en una oportunidad económica y ambiental.

