En comunicación con Radio Chubut, explicó que uno de los principales problemas es la costumbre de dejar a los animales sueltos, lo que favorece la formación de jaurías, peleas entre perros y posibles agresiones a personas.
Según detalló, la falta de castración también incide directamente en estos episodios, ya que los animales en celo tienden a agruparse y volverse más territoriales, aumentando el riesgo de ataques.
Dietz señaló además que, en los últimos años, un alto porcentaje de los casos registrados involucran perros de razas consideradas potencialmente peligrosas, como pitbull o sus cruces, lo que agrava las consecuencias de las mordeduras.
En este sentido, recordó que existe una ordenanza vigente que regula la tenencia de estos animales, establece condiciones específicas de manejo y exige incluso contar con un seguro de responsabilidad civil ante posibles daños a terceros.

