Puso el ejemplo de la organización de movilizaciones o incluso de la refacción de la sede sindical, donde, en vez de comprar materiales con cheques de las cuentas oficiales del gremio, se optaba por transferir dinero a la cuenta particular del dirigente para que se manejara con mayor libertad.
La extraña mecánica se utilizó durante años, incluso con la ex tesorera Claudia Barrionuevo, quien ahora es denunciante, detalló el penalista.
Romero insistió en que la Fiscalía que investiga delitos contra la administración pública no debería estar al frente de la causa porque no se trata de un delito de corrupción y, mucho menos, contra el Estado.
Agregó ahora como elemento la inexistencia de una víctima, ya que la conducción nacional del gremio no se siente afectada y, por lo tanto, al no haber víctima, no hay victimario, que sería en este caso Guillermo Quiroga.

