Se trata del poblador Martín Alejandro John, de la zona de Las Golondrinas, que fue abatido el viernes pasado por el Grupo Especial de Operaciones Policiales que actuó cumpliendo una orden de allanamiento.
El vicepresidente de la Asamblea Permanente de Derechos Humanos de la Argentina y referente de esa institución en la cordillera, Raúl Eugenio Prytula, recordó en diálogo con Radio Chubut que el baleado era una persona con problemas psiquiátricos y así lo sabían todos en la zona.
Para el abogado, existió un claro exceso de fuerza para detener al hombre de 62 años quien, según la información que le brindó su familia, recibió el balazo mortal en la zona posterior del oído que le hizo estallar el cerebro.
Prytula minimizó la amenaza que representaba «Tino» John, aunque reconoció que podría haber estado disparando, incluso en horas de la noche, como parte de su cuadro psiquiátrico y falta de medicación.
El referente de derechos humanos en la cordillera pidió que intervenga una fuerza extraprovincial para que asegure la imparcialidad en la investigación.
Admitió sentirse muy afectado desde lo personal porque conocía de la vecindad al poblador como para asegurar que era una persona sin maldad.
Dijo que actuaron en el procedimiento aproximadamente 25 efectivos que, además de matar a «Tino», maniataron a su esposa.

El jefe de la policía del Chubut, Miguel Gómez, brindó una versión totalmente distinta de lo ocurrido.
El comisario general, en diálogo con Radio Chubut, se hizo cargo de la decisión de enviar al GEOP para que ejecute la orden de allanamiento.
Justificó la decisión en que la persona había obligado a los efectivos convencionales a replegarse cuando anteriormente intentaron hacer cumplir la decisión judicial.
El jefe policial reconoció que la historia no tuvo el final esperado, como ocurrió en otros eventos donde la fuerza intervino y logró reducir a quienes se resistían.
En este caso apelaron a granadas de humo e incluso de aturdimiento, pero no tuvieron éxito y no quedó más remedio que ingresar al edificio donde el poblador se resistió.
Negó que a su esposa la hayan maniatado como dijo el abogado, aunque la debieron inmovilizar con precintos porque ella, en vez de colaborar para que su marido sea reducido, colaboró con la resistencia.
Negó que fueran 25 los integrantes del pelotón del GEOP, a quienes ubicó el número de 8, de acuerdo a un protocolo que quedó debidamente registrado por las cámaras.
Por lo demás se mostró de acuerdo con que se haga una investigación porque es la mejor manera para descartar cualquier duda.
Pero no dejó de recordar el peligro que representaba el hombre en cuestión a punto tal que un poblador, por amenaza de él y de sus hijos, debió abandonar su vivienda ante las amenazas de la que fue blanco.


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