Tomás Ríos, dirigente del gremio de la carne en Esquel, explicó que la zona se quedó sin dónde faenar: el Frigorífico Esquel cerró en 2019 y después también dejó de operar en Trevelin. Desde entonces, contó, muchos vecinos compraban corderos o capones vivos en las chacras y los faenaban en sus casas, sin control bromatológico. “Hemos retrocedido a muchos años atrás”, lamentó.
Ríos advirtió por el riesgo sanitario. Las vísceras muchas veces terminaban tiradas en la calle y las comían perros, con el riesgo de hidatidosis. También mencionó casos de Escherichia coli en niños.
Según relató, la faena ilegal terminó ganándole al Frigorífico Esquel. Las carnicerías compraban una media res con factura y las otras cinco llegaban de las chacras. Algunas siguieron operando pese a inspecciones, clausuras y multas. Ríos agregó que el consumidor pagaba el mismo precio, con el flete desde Buenos Aires incluido, por carne “faenada en el sauce”.
Contó que las inspecciones del sindicato en la provincia, encontraron carne en mal estado y problemas serios de higiene en fábricas de embutidos. También se secuestró carne de guanaco que iba a parar a embutidos y carne picada. Ríos reclamó controles fuertes en las rutas, como en el ingreso desde El Bolsón y en Trelew, y advirtió que muchos frigoríficos de la provincia estaban al borde del cierre.

