Roberts advirtió que el problema arrancó el fin de semana, cuando se produjo «un pico de consumo» que hace que la presión se vaya perdiendo y termine perjudicando particularmente a quienes están más alejados de la planta potabilizadora y en el último tramo de la red que son, justamente, los de Playa Magagna.
A esto se suma el uso irresponsable de bombas de impulsión que colocan los usuarios y que terminan perjudicando a todo el sistema porque para estabilizar la presión deben hacer trabajos de purgado que suelen durar entre 8 y 12 horas.
Roberts recordó que ellos habían advertido que esto pasaría y de allí que se implementó un sistema de cortes por horario que cada año se extiende más en el tiempo debido a que se están registrando en Rawson entre 25 y 30 conexiones mensuales que implica más demanda que no puede ser cubierta por la planta potabilizadora que quedó chica.

