Barrionuevo admitió que el proceso fue «largo y desgastante» pero permitió confirmar el desfasaje que existió entre lo que ingresaba a las cuentas de ATE y lo que se desviaba.
Dijo que era tan evidente el cambio del estándar de vida del dirigente gremial acusado que «se le veían los bolsillos llenos de billetes».
Recordó que el período investigado fue entre el 2019 y el 2023, con el movimiento de 400 millones que sin dudarlo serían mucho más, si se investigan otros tramos del almanaque no alcanzados por esta investigación.
Repasó que en el juicio quedó acreditado que Quiroga utilizó fondos para viajes a Miami, Brasil y México, entre otros destinos.
Para la denunciante, Quiroga se ubicó en el papel de víctima durante todo el proceso de tal forma que en algún momento hasta se convenció de ese papel.

