Sandoval explicó que su defendido fue extorsionado, amenazado y recibió la presencia sospechosa de la policía.
Si bien son hechos aislados, para el detenido tienen un hilo conductor que comienza con las investigaciones que desarrolló desde los tiempos de la pandemia.
De la investigación que realizó el propio letrado, surge que efectivamente la extorsión existió y terminó con un juicio con detenidos, en tanto la amenaza posterior, recibida en una estación de servicio, también fue denunciada.
A esto se sumó la presencia de policías que irrumpieron sin orden judicial buscando un supuesto laboratorio de sustancias prohibidas.
Esta saga de hechos sospechosos habría provocado en Battista la idea de una conspiración persecutoria que derivó en la reclusión de todos en la vivienda familiar, pero como defensa y no como tortura.
El abogado agregó, como justificación del encierro, una situación de vergüenza social porque su mujer, con la que está legalmente casado, es mucho menor y eso provocaba miradas estigmatizantes que no están dispuestos a enfrentar.

