Aldo Sánchez, meteorólogo pronosticador del Servicio Meteorológico Nacional, explicó que el fenómeno ya fue declarado oficialmente y que podría mantenerse durante el verano. En Chubut, Río Negro y el noreste de Santa Cruz, los antecedentes de episodios intensos indican una tendencia a precipitaciones superiores al promedio y temperaturas medias más bajas.
El especialista señaló que El Niño, conocido técnicamente como El Niño-Oscilación del Sur, se produce por la interacción entre el océano y la atmósfera. Se caracteriza por un calentamiento de las aguas superficiales del océano Pacífico tropical, especialmente en la zona cercana al Ecuador, que altera las condiciones normales del clima.
Uno de los efectos más visibles se registra en el noreste del país, especialmente en Misiones, Corrientes y sectores de Chaco, donde se produjeron precipitaciones abundantes durante las últimas semanas.
El meteorólogo explicó que el calentamiento del agua favorece una mayor evaporación, que aporta humedad y energía para el desarrollo de precipitaciones y tormentas. En consecuencia, las lluvias persistentes pueden provocar crecidas de los ríos y afectar a las poblaciones cercanas.
En cuanto a la Patagonia, el especialista explicó que los antecedentes de episodios fuertes de El Niño muestran una tendencia a registrar precipitaciones superiores a las normales en la franja oriental de la región. Esto comprende el este de Chubut, el noreste de Santa Cruz y el este de Río Negro.
Además, las temperaturas medias suelen ubicarse por debajo de los valores habituales durante la primavera y el verano. Según Sánchez, ese comportamiento ya se observa en parte de la región, aunque aclaró que el fenómeno continúa desarrollándose y que sus efectos pueden variar a lo largo de la temporada.
El meteorólogo indicó que los pronósticos del Servicio Meteorológico Nacional y de otros organismos apuntan a que El Niño continuará, al menos, durante el verano. No obstante, remarcó que no es posible atribuir cada episodio meteorológico de manera directa al fenómeno: para establecer una relación es necesario observar patrones y recurrencias.

