La hermana, Lorena Erise, sostuvo que presentaron una denuncia en la comisaría local tras la muerte y relató que su hermano llegó al hospital cerca de las 21 del lunes acompañado, y lo atendió un médico que diagnosticó una infección, aplicándole un inyectable.
Según expresó la aplicación se hizo sin que previamente le tomaran la presión ni le consultaran por alergias o por la medicación que tomaba habitualmente. Señaló que su hermano estaba medicado de forma permanente, algo conocido en el hospital, y que ese día solo había tomado la dosis de la mañana. Agregó que no tenía antecedentes alérgicos y que ya se le había aplicado el mismo fármaco en otra ocasión.
De regreso a su casa, a pocos metros de llegar, el hombre se sentó en una plaza y pidió agua. Su hermano fue a buscarla y al volver, unos quince minutos después, lo encontró sin vida. La familia reclama una explicación sobre lo ocurrido en ese lapso.
La hermana afirmó que al pedir explicaciones en el hospital le respondieron que el fármaco no había sido la causa de la muerte y le plantearon la hipótesis de un paro respiratorio. La autopsia se realizó el martes a cargo del equipo judicial y los resultados estarían entre los cuatro días y la semana. La denuncia apunta, según indicó, a la atención recibida.

