Herrera, señaló que la suma de las reservas comprobadas, probables y posibles de la cuenca del Golfo San Jorge ronda los 200 millones de metros cúbicos, lo que al nivel de extracción actual da un horizonte cercano a los 20 años.
Remarcó que se trata de la principal cuenca convencional del país. Como referencia, estimó que Vaca Muerta tiene al menos tres veces más en las proyecciones más conservadoras, y hasta cuatro o cinco veces en las mayores.
Aclaró que todavía no está definido si las plantas de inyección de polímeros permitirán ampliar ese horizonte.
Sobre la tendencia, Herrera describió un declino que se profundizó: la producción primaria viene cayendo con fuerza y la secundaria, que se mantenía estable o levemente en alza, pasó a una pendiente levemente decreciente por menor inversión. En 2019 la cuenca neuquina superó a la del Golfo San Jorge. Para el economista, la inversión anunciada bajo el RIGI alcanzaría para frenar ese declive y revertirlo, aunque se mostró cauto respecto del 30 a 35% de aumento en la extracción que se proyecta. Donde sí marcó un límite es en el empleo.
El especialista marcó que las plantas de polímeros son intensivas en tecnología y ocupan poca gente de manera permanente, en un esquema que comparó con la minería: sobre los 3.000 puestos mencionados en el anuncio, señaló que podrían corresponder a la etapa de construcción, mientras que en la operación la cifra se mediría en cientos.

