Femenía aseguró que el nivel de actividad continúa siendo bajo y que los comerciantes enfrentan márgenes cada vez más reducidos.
Cuestionó la interpretación de algunos indicadores oficiales y señaló que, según las mediciones de la Confederación Argentina de la Mediana Empresa, el consumo viene registrando caídas consecutivas. Mencionó que las ventas minoristas tuvieron una baja interanual del 2,7% en agosto y sostuvo que el endeudamiento de las familias para afrontar consumos corrientes es otro de los síntomas que preocupan al sector.
El dirigente también se refirió a la relación con el Gobierno nacional y aseguró que CAME mantiene contactos con algunas secretarías, pero no con los funcionarios que tienen capacidad de decisión.
Al mismo tiempo, destacó algunas medidas oficiales, como la reducción de la inflación y la eliminación de determinadas regulaciones, aunque reclamó políticas que incentiven la inversión y el crecimiento de la actividad privada.
Respecto de los precios, explicó que muchos comerciantes están absorbiendo parte de los aumentos de costos porque no pueden trasladarlos completamente al consumidor. “La rentabilidad es muy baja”, señaló, y advirtió que en algunos casos la actividad se sostiene apenas con el movimiento financiero del stock. Según planteó, esta situación termina derivando en el cierre de comercios.

