“Redactar esas páginas fue una de las decisiones más difíciles de mi vida”, reconoció el magistrado esta mañana.
Ocurre que tanto la niña como la madre habían pedido expresamente que el acusado no vaya a prisión, razón por la cual la fiscalía pidió una pena en suspenso que él no tuvo más remedio que aceptar.
Explicó que por lo general la fiscalía pide la mayor pena posible y la defensa la menor, pero en este caso, por la característica de la víctima, su pedido y el de su madre, se atendió el reclamo.
Lo particular del fallo es que el juez incluyó como un anexo en la resolución, una carta dirigida a la víctima, que hoy tiene 10 años, para que le sea leída cuando sus mayores así lo dispongan.
Quiso dejar en claro que le creyó lo que dijo, pero sentía la necesidad de expresarlo en una terminología sencilla que pueda ser entendida por la niña.

