Admitió que los cambios debieron haberse realizado hace tiempo y lamentó que varias iniciativas al respecto hayan naufragado, quizá por la inercia que da el acostumbramiento a rituales que no se fueron adoptando a los nuevos tiempos.
Vivas admitió que en general se mira con detenimiento a los procesos penales porque son sancionatorios y varios aluden a hechos de sangre, en tanto las causas civiles son reparatorias y por lo tanto menos espectaculares.
Sin embargo, las causas civiles conectan a la vida cotidiana e influyen en situaciones tan sensibles como demandas laborales que, por tener un procedimiento arcaico, demoran resoluciones hasta 12 años cuando deberían resolverse en no más de 2.
Reconoció que la discusión sobre la reforma se empantana por cortocircuitos y «teléfonos descompuestos» que hay que dejar atrás y avanzar, cosa que aparentemente está ocurriendo en la Legislatura.

