El referente rural de la Cordillera aseguró que gran parte de la actividad terminó desarrollándose de manera informal y alertó por las consecuencias que puede tener para la salud pública.
Advirtió sobre las dificultades que atraviesan los productores de la Cordillera ante la falta de establecimientos habilitados para realizar la faena de hacienda y aseguró que la situación está generando un importante nivel de informalidad.
Explicó que el problema se profundizó a partir del cierre del frigorífico de Trevelin, que funcionaba como referencia para los productores de la región.
“Ya llevamos casi un año sin faenar en la zona”, señaló, y explicó que actualmente una alternativa es trasladar la hacienda hasta la costa para luego regresar con la carne procesada, un circuito que incrementa significativamente los costos.
Según describió, esta situación llevó a que una parte importante de la faena se realice de manera informal. “Prácticamente la mayoría se hace informal”, afirmó.
El dirigente rural puso especial énfasis en las consecuencias sanitarias que puede generar esta situación. Advirtió que la falta de controles adecuados sobre el proceso puede derivar en problemas para la salud pública y consideró preocupante que la informalidad termine naturalizándose. Por otra parte, el titular de la Sociedad Rural valoró las últimas nevadas registradas en la Cordillera, principalmente por el aporte que representan para las reservas de agua.

