Iturrioz sostuvo que esa misma situación se la trasladan a las autoridades al momento de anunciar alguna comisaría, con la cual los vecinos están de acuerdo, pero siempre y cuando no incluyan lugares de detención.
El ministro interpretó que ese tipo de contradicciones deben ser superadas, aunque admitió que parte de razón tiene el resquemor social porque generalmente los familiares de los detenidos son tan afectos al delito como los que están adentro.
Iturrioz brindó esas precisiones al momento de confirmar la prolongación por dos años de la emergencia carcelaria, que no se superará hasta tanto no se construya otro centro de detención que descomprima las comisarías, que no están para tener detenidos, pero en la práctica así ocurre.

