En diálogo con la radio, Delfino explicó que las vacaciones no deberían convertirse en una extensión de la agenda escolar, con horarios llenos de actividades, sino en un momento para que el cerebro de los niños pueda “descansar de la rutina, de la atención puesta en un aula y de todo lo que implica la escolaridad”.
“El cerebro tiene que descansar. ¿Cómo descansa? Al aire libre, durmiendo, sin pantallas, saliendo a jugar con amigos, con mascotas”, sostuvo la especialista, quien remarcó que el descanso no significa solamente dormir, sino también cambiar el tipo de estímulos a los que los chicos están expuestos.
Delfino señaló que la tecnología atravesó todas las generaciones y modificó la forma en que los niños se entretienen, pero advirtió que el uso constante de pantallas puede limitar la creatividad y la capacidad de imaginar.
“Parece que si no hay un teléfono, una tablet o una computadora, no hay nada más con qué divertirse. Hay que generar ese lugar”, afirmó.
En ese sentido, recomendó recuperar actividades más simples como juegos de mesa, lectura, encuentros familiares, juegos al aire libre y momentos compartidos con amigos y familiares.

