«El Estado tendrá que decidir de qué lado se quiere poner, porque si la situación sigue así no habrá más establecimientos ganaderos en la provincia», interpretó Carlos Tschudi, presidente de la Sociedad Rural de Camarones.
El dirigente recordó que existe una gran preocupación por parte de los productores por la actitud de persecución hacia los establecimientos ganaderos en los que se despliega un trabajo de inteligencia financiado por fundaciones extranacionales que pagan a jóvenes para que registren casos de maltrato animal y así exponerlos, con el agregado de que ahora cuentan con una fiscalía que se nutre de esa misma ideología.
Schudith recordó, casi como si hiciera falta, lo importante que fue y es para la provincia la producción ovina, que genera fuentes de trabajo para miles de chubutenses.

