Productores y especialistas aseguraron que la provincia pasó de tener alrededor de seis millones de ovinos a menos de tres millones en las últimas décadas, una caída que impacta directamente en el empleo rural, el arraigo y la economía del interior provincial.
Pedro Sánchez, productor y vicepresidente del Clúster Bovino del Valle Inferior del Río Chubut, sostuvo que la disminución del stock responde a una combinación de factores: depredadores, abigeato, condiciones climáticas, bajos márgenes de rentabilidad y la dependencia de mercados internacionales para la lana. A ese escenario se suma una fuerte reducción de vientres, lo que dificulta la recuperación del rodeo y compromete la reposición de animales en los establecimientos.
El productor fue contundente al describir el presente del sector y consideró que la actividad atraviesa una «lenta agonía». Explicó que desaparecen cada vez más explotaciones medianas y que el esquema productivo se concentra entre grandes establecimientos y pequeños productores familiares, mientras muchos campos dejan de producir definitivamente. «Una vez que un productor abandona el campo, difícilmente vuelva a la actividad», advirtió.
Por su parte, el especialista en comercio exterior Guido Morelli señaló que la escasa demanda interna de carne ovina, la competencia con otras carnes y los altos costos logísticos y laborales que enfrenta la Patagonia limitan la competitividad del sector. Si bien reconoció que existen oportunidades en la exportación y en nuevos mercados, sostuvo que ese proceso requiere continuidad, escala y previsibilidad, condiciones que hoy resultan difíciles de alcanzar para la mayoría de los productores.
A pesar del complejo panorama, ambos coincidieron en que existen alternativas para mejorar la rentabilidad mediante sistemas mixtos que combinen producción de lana y carne, además de incorporar nuevas tecnologías y diversificar la producción. También destacaron experiencias innovadoras desarrolladas en la provincia, como la producción de carne de burro y otros proyectos de agregado de valor, aunque remarcaron que el desafío central sigue siendo frenar la pérdida de productores y recuperar la actividad ovina en el territorio chubutense.

