Al ser más flexible, las personas que tienen la certificación de legítimo usuario pueden adquirir varias armas y, en algunos casos, se confirmó que lograron acceder a 10, como el caso de un ama de casa que, al ser allanada, no tenía ninguna porque todas habían sido adquiridas por delincuentes.
Según Iturrioz, el camino es la adquisición legal de las armas para luego venderlas o alquilarlas para fines inconfesables.
El ministro adelantó que le pidieron a las autoridades del RENAR participar de alguna manera en el control porque las flexibilizaciones no favorecieron a que se armen los ciudadanos para defenderse de manera legítima, sino que se transformó en un canal para armar mucho más al crimen organizado.

