Durante una entrevista radial, explicó que estas prácticas generan “envenenamiento en cadena”, ya que otros animales carroñeros —como cóndores— consumen los restos contaminados y también mueren.
Según indicó, se trata de una problemática más frecuente de lo que se percibe, tanto en rutas como dentro de los campos.
Fratto señaló que, si bien comprende la situación de los productores ganaderos, eliminar depredadores no resuelve el problema de fondo y puede agravar el desequilibrio ambiental. “Muchas veces se mata un puma que se alimenta de fauna silvestre y se libera el territorio para otro que sí ataca al ganado”, explicó.
En ese sentido, destacó la existencia de alternativas no letales para proteger la hacienda, como perros protectores, luces disuasorias o encierro nocturno, que ya muestran buenos resultados en distintas regiones.

